Estado policial

No me gusta nada de lo que está pasando en España. Crisis, prima de riesgo, intervención, Bankia. El miedo campa por sus fueros; el miedo se instala en el imaginario colectivo, pero no sólo ahí. El miedo se aposta en las calles, en las plazas. Quizás estemos demasiado ebrios con tantas malas noticias en lo económico, y no nos demos cuenta de que España se ha convertido en un Estado policial.

Foto: El País

Vivo en Granada, una ciudad tranquila, pacífica, amable. En cambio, desde que ganó el Partido Popular las elecciones del 20 de noviembre, varias ‘lecheras‘ de la Policía Nacional están ubicadas en varios espacios del centro. Añadamos a eso, la masiva presencia del cuerpo especial de la Policía Local, en las proximidades del Consistorio o la Catedral. Sigamos sumando, ¿recordamos la brutal represión policial de los estudiantes de Valencia? ¿La de los mineros en Madrid? A mí, ver tanta Policía me genera una sensación de inseguridad estresante, ¿para qué necesitamos tanta persona armada a nuestro alrededor? ¿De quién nos quieren defender si son ellos los que nos atacan?

El monstruo de la seguridad devora, cual Laoconte enfurecido, a una libertad cada vez más precaria, cada vez más retraída. El miedo se ha convertido en el aliado del avance de una Política que mantiene encadenada a la Democracia al cabecero de una vieja cama de metal. La viola, la ensucia, la mancha, consciente de que la hemos dejado indefensa, entre todos, porque todos tenemos algo de culpa en todo esto que está pasando. La sociedad civil lleva demasiado tiempo mirando para otro lado, escondiendo la cabeza bajo el ala, y las consecuencias están siendo brutales.

Algún día la Democracia volverá a ser fuerte, pero necesita que la desatemos de sus violadores, de sus proxenetas, de los que se nos presentan como únicos valedores de sus principios, mientras en las tramoyas juegan a dejarla a ella -y por tanto a todos-, sin futuro. Hay futuro, claro que lo hay, dependerá de que queramos que lo haya. Y ese futuro empieza hoy, no ayer, tampoco mañana, sino hoy.

Acerca de Juanjo Ibáñez

Soy periodista, aunque mi trabajo actual tiene poco que ver con el que ha sido mi oficio siempre. En al actualidad soy el asesor del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Granada. Interesado -y mucho- en la política, en la transparencia como herramienta y el Gobierno Abierto. De izquierdas.
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2 respuestas a Estado policial

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  2. A mí me genera inseguridad cada protesta en la calle, sobre todo si incluye gente con la cara tapada o queman ruedas en la carretera… Me pregunto porqué en manifestaciones como las procesiones nunca acaba la policía interviniendo y en otras como las huelgas sí. Supongo que tendrá algo que ver con el miedo que me produce personalmente ir a trabajar un día de huelga, miedo que no me acompaña cuando veo quinientos policías porque viene el político de turno… Tengo amigos policías, les respeto y agradezco cada día su labor. Seguro que también habrá excesos, como fallos en la medicina o en los juzgados, … se me ocurre una solución: nada de policía, que nos cuesta una pasta, y que cualquier destrozo o incumplimiento de lo autorizado sea responsabilidad de quien convoca la huelga.

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